Los cubanos no estamos preparados para recibir un huracán. No me refiero a las condiciones de la vivienda, esas, todos sabemos que algunas están bien y otras son deplorables. Con este escrito pretendo destacar tres aspectos en los que Irma demostró que nuestro país a pesar de poseer un sistema de alerta temprana excelente ante fenómenos de este tipo, en otros puntos ha dejado muchísimo que desear. [Read more…]
Irma no entiende.
No me pasó por la cabeza retomar mi escritura en este pedacito de espacio hablando de meteorología pero las circunstancias me han obligado. Irma que nació como una poderosa onda tropical, fue desarrollándose hasta convertirse en un huracán categoría 5. Eso no sería significativo si todos los modelos de pronósticos, o la mayoría para no ser absoluta, no apuntasen a que Caibarién mi pueblecito natal, será afectado seriamente.
Confieso que estoy algo calmada porque mi casa se puede decir que es bastante resistente y vivo alejada de la costa, pero recordar a Katrina y Mattews, me hace dudar un poco. Sobre todo porque la percepción del riesgo de los cubanos es muy baja. Allá en Baracoa, casi borran al municipio del mapa, pero pudo ser mucho peor, no sé qué hubiera sucedido si la trayectoria de Mattews cruzara un poco más a la izquierda.
El objetivo de esta entrada es para anunciarles que de suceder lo peor, o sea que Irma arremeta con toda su fuerza contra la costa norte villaclareña y todo lo que eso implica, me veré obligada a estar lejos de ustedes. Ojalá y no sea por mucho tiempo.
Por ahí nos pillamos
.
Recurrencia
Salí a pasear por las azoteas del vecindario. La cercanía de los edificios me permitía saltar de una a otra. El riesgo de caer no me causaba temor, el placer que sentía al verme suspendida en el aire por unos instantes, lo minimizaba por completo. Iba corriendo, confiada en que todo saldría como de costumbre, sin otra consecuencia que el temblor provocado por la adrenalina, cuán equivocada estaba.
En blanco y negro
Ahí estaba Laura, tendida sobre la cama. Su figura desnuda reposaba en pose ridícula. Las sábanas cubrían parte de sus glúteos y dejaban expuesta su espalda por completo, sin dudas conspiraban en mi contra. El cabello suelto se esparcía por el lecho y su dorso. Su rostro permanecía en calma, su respiración pausada desprendía pequeñas porciones de aliento a través de su boca entreabierta.
Naturaleza
Llegó la noche, las bajas temperaturas mantenían las calles semidesiertas, sin embargo eso no le impidió salir a caminar. Llevaba horas deambulando por la ciudad, la sospecha de que le perseguían, le obligó a apresurar el paso durante varios minutos, por lo que quiso detenerse a recuperar fuerzas y meditar aunque sea por unos instantes.
La película del sábado
Me sucedió otra vez, me hicieron saltar de la silla y aquí estoy, publicando para ustedes. Realmente necesitaba sacar del saco de mis ideas un puñado de palabras y tirarlas contra este editor de texto, puede que hasta ustedes lo hayan extrañado también. Confieso que han sido días en los que la apatía me ha invadido, teniendo ideas y cosas que decir, nada me incitaba a compartirlas, supongo que estaba desanimada, quien sabe. El título de este artículo ya les da una idea del tema que les pondré sobre la mesa. Entonces, ahí voy.
Cuando no se quiere…
Después de unos cuantos días de borradores que no llegaron a ser artículos publicados, “ya sea por H o por B” (dicho que se escucha mucho por acá), al fin aparece algo que necesito compartir con ustedes. Ya saben, realmente si no me sacuden el piso no escribo o mejor dicho, no público, escribir escribo hasta en papel cuando la musa me visita. Sucede que he sido en estos días víctima de muros que no me han dejado pasar o mejor dicho avanzar. ¿De qué hablo? A modo de resumen les comentaré. (Si me extiendo no me culpen, me gusta escribir)




Comentarios recientes