Corría el año 1998, recuerdo que mis amigas me decían que eran fanáticas a un grupo de jóvenes que cantaban súper. Yo ignoraba de qué se trataba toda aquella locura y ese fanatismo, la verdad las veía muy alteradas cada vez que se tocaba el tema ¨Backstreet Boys¨. Medio atravesada como siempre fui o escéptica, no me dejé llevar por la ola de comentarios, hasta que vi una foto de los 5 integrantes del grupo. Sin dudas su atractivo me llamó la atención, sin embargo aún no había escuchado su música, así que no podía dar ninguna opinión al respecto.
Backstreet Boys in my life
De aquí a ahí
No es primera vez que me sucede, he tenido la oportunidad de decir esa frase en varias ocasiones, como casi siempre, el contexto es indiscutible, un encuentro cercano con alguna que otra personalidad. Aahhh, la dije cuando me di cruce con David Blanco, con Leonis Torres, con Israel Rojas (con este me tuve que controlar por motivos que si me han leído antes, evidentemente conocen), con Arnaldo Rodríguez, con Cándido Fabré, Nasiri Lugo, los KolaLoca… Todos ellos, en pleno concierto, soy de las que le gusta estar “pegaita a la tarima” como dice Yumurí. No vayan a creer que solo han sido cantantes o músicos con los que he sentido esa sensación, de esos “aquí a ahí” he tenido muchos más.
Los aguaceros de la UCLV
No sé qué tiene la universidad central que cuando llueve, lo hace con ganas. Algunos lo atribuyen al micro clima que ahí radica, otros porque sencillamente si hace mucho calor más tarde llueve. Supe que hasta hubo quien fue testigo de algún que otro tornado. Sí, se extrema el clima por esos contornos, si va a hacer frío las temperaturas bajan los 14 grados, si quiere el calor venir de visita, sientes como si el cerebro te hirviera en la cavidad craneana. El período de seca no se queda rezagado, todo se tiñe de amarillo. Entonces, si de agua caída del cielo se trata, como en todo lo demás, no hay como los aguaceros universitarios.
Lost in music
Me sacude la música y no pude evitar enamorarme de ella. Uno de los días en los que mejor me sentí conmigo misma, fue cuando adquirí un pullover negro que tenía en frente la silueta de una muchacha de pelo largo con unos audífonos enormes puestos y un letrero que decía “Lost in music”. Añoraba tener unos audífonos de esos, los que serían capaces de filtrar las melodías en mi ser y hacer que me perdiera en ellas. Como no soy de los que se afanan con lo que no tienen, puesto que tengo la certeza que lo que deseo algún día lo tendré, solo dios sabe por qué lo siento así, no tener esos audífonos no me entristeció, ni me hizo sentir menos. Demostrado está que siempre se puede tener un buen plan B y de eso trata esta historia.
La reina del despiste
Diez de la mañana, hora pactada donde se darían cita unas cuantas personas con el objetivo de ponerse al día en asuntos sindicales. Quien les escribe se caracteriza por ser puntual pero salir hacia las reuniones siempre cuando el tiempo es escaso, por lo que casi siempre anda corriendo o a millón como se dice por ahí. Supongo porque no me gusta esperar, la paciencia no la echaron en la batidora donde me crearon a mí.
¡¡Al abordaje!!
No puedo evitar cuando pienso en mi universidad, recordar todos esos momentos en los que por muy raro que parezca, estallé en risas junto con mis amigos. Hablo de rarezas, porque cuando nos dedicamos a recordar con la cabeza fría y sin dudas sin alcoholes de por medio, nos percatamos que ciertas historias lejos de ser graciosas, han sido muy peligrosas.
Lo que se oculta en la oscuridad
Eran aproximadamente las 9: 00 PM, la noche se caracterizaba por ser de esas en las que ni las estrellas hacen la menor diferencia, la Luna no tenía intenciones de aparecer, por lo que la visibilidad, era casi nula.
Estaba en aquellos años en los que transitaba por los pasillos de la Universidad Central, como una estudiante más. Día de domingo, fecha marcada para regresar hacia las instalaciones estudiantiles universitarias.
A lo Tom y Jerry
Por aquellos años en los que andaba descalza por un tapiz, moviéndome al compás de una melodía, me sucedieron muchísimas cosas, la mayoría se quedaron tatuadas en mi memoria, pues como ya muchos me dicen, a mí me pasa todo. Bueno, la verdad es que si no es a mí entonces estoy cerca para ser testigo ocular de lo que sucede. Hoy quiero comentarles lo que le sucedió a un amigo gimnasta en pleno entrenamiento. [Read more…]






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