Hoy es un día de esos en los que uno se levanta con intención de hacer “alguna cosa” y de repente sucede “algo” y te pone “todo” patas arriba. Quería comentarles sobre un tema más ameno y polémico, pero sucede que soy pasional, y cuando me siento como ahora, no puedo detenerme a escribir otra cosa que no sea lo que me late.
Fidel
La película del sábado
Me sucedió otra vez, me hicieron saltar de la silla y aquí estoy, publicando para ustedes. Realmente necesitaba sacar del saco de mis ideas un puñado de palabras y tirarlas contra este editor de texto, puede que hasta ustedes lo hayan extrañado también. Confieso que han sido días en los que la apatía me ha invadido, teniendo ideas y cosas que decir, nada me incitaba a compartirlas, supongo que estaba desanimada, quien sabe. El título de este artículo ya les da una idea del tema que les pondré sobre la mesa. Entonces, ahí voy.
Cuando no se quiere…
Después de unos cuantos días de borradores que no llegaron a ser artículos publicados, “ya sea por H o por B” (dicho que se escucha mucho por acá), al fin aparece algo que necesito compartir con ustedes. Ya saben, realmente si no me sacuden el piso no escribo o mejor dicho, no público, escribir escribo hasta en papel cuando la musa me visita. Sucede que he sido en estos días víctima de muros que no me han dejado pasar o mejor dicho avanzar. ¿De qué hablo? A modo de resumen les comentaré. (Si me extiendo no me culpen, me gusta escribir)
¿Y ahora qué?
Al estilo de los amiguitos de pecera de Nemo, cuando al fin lograron su preciado sueño de llegar al océano, me tomó por asalto esa pregunta. Llegó el final del concurso “Bailando en Cuba”, a pesar de que no ganó la pareja a la que seguía (la número 7), me sentí feliz por la que salió victoriosa, la verdad lo hicieron muy bien. ¿Los premios? ¡Espectaculares! Todas las emociones acumuladas durante 10 semanas salieron a flote cuando comenzaron a caer los globos de la despedida y junto a Revolution, en mi cabeza bailaba la duda de cuál sería la nueva propuesta de la televisión cubana para ese horario estelar.
El béisbol más necio del mundo
Después de una larga abstinencia a escribir sobre béisbol, teniendo en cuenta todos los sinsabores que nuestro deporte nacional me ha dejado en los últimos años, me siento obligada a redactar aunque sea unas breves palabras al respecto. La clasificación a la segunda etapa de Cuba en el 4to Clásico Mundial y la desastrosa actuación en ella, ha sido como dinamita para esa chispita que pensé se había apagado. Confieso que me da pereza hablar de lo mismo, tocar lo trillado y llover sobre mojado, pero es que todo tiene un límite.
Bailando en Cuba Vs Para bailar
Que conste que no quería hablar de este tema, no soy amarillista ni me gusta tocar lo que de por sí ya está trillado. Tampoco pretendo defender lo indefendible, solo me veo en la obligación de compartir con ustedes mis criterios acerca de esta nueva propuesta de la televisión cubana conocida por “Bailando en Cuba”, teniendo en cuenta que un amigo me comentó hace meses que dejara de decir lo que pienso en los foros de debate y que lo hiciera aquí en «Reflejos» que era más pro.
¿Pies secos o pies mojados?
Yo que pensaba que este mes lo iba a dedicar a la celebración del primer aniversario de la creación de este mundo que he creado para mis sentimientos, me he dado cuenta que me resultará imposible. Muchos acontecimientos están diciendo presente: la final de la Serie Nacional de Béisbol, las parrandas de Remedios, las propias parrandas de mi Caibarién; pero lo que me provocó escribir y salirme del tema que tenía planificado para este enero, fue nada más y nada menos que la noticia publicada ayer en la tarde: Estados Unidos, eliminó la política “Pies secos, pies mojados”.






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