Quiso Dios y el destino que ese día, ese triste día en que tu figura dejara este mundo, yo una simple mortal que no merece siquiera un elogio tuyo, estuviera riendo a carcajadas en un centro nocturno. Aunque sé que no debería, me siento culpable. Sí, es absurdo lo sé, nadie podría imaginar que aquel 25 de noviembre, te escurrirías como arena de entre nuestras manos. No importa lo que me puedan decir, nada cambiará el hecho de que me sentí y me sienta muy mal.
Yo que fui la primera que se sintió ofendida, cuando tu salud se vio amenazada por la muerte hace 10 años atrás y ciertos personajes celebraban tu posible deceso, una década después, aunque lo ignoraba, quien te escribe estaba en una situación similar. Perdóname.
Cerca de la una de la madrugada del día 26, una periodista de la CMHW (Radio Provincial) interrumpe el show con los ojos llenos de lágrimas. No tuvo que decir mucho, desde que la vi subir a la tarima temblorosa supe que anunciaría tu partida. Aun así, la noticia me dejó estupefacta, fue como si se hubiera detenido el tiempo y un millar de pensamientos y sentimientos encontrados me invadieron por completo.
Te pido perdón, porque en mi egoísmo, aunque no dije nada sentí que me habías echado a perder la noche, yo que nunca salgo o casi nunca a divertirme. Perdóname por no llorar y solo sentir… nada. Mi cabeza era un ajiaco de sensaciones que me confundían por completo, no atinaba a abrigar sentimiento alguno.
Fui dando pasos en busca de un transporte que me llevara a la casa. Mientras lo hacía le pedía Dios que el resto de las personas que se encontraban ahí presentes, entendieran lo que sucedía y respondieran a la situación con la dignidad y respeto que mereces. Pedí porque no iba a permitir una ofensa o burla a tu nombre, a ti que lo diste todo por nosotros, aunque eso me buscara un problema. Doy gracias a Dios por mantener la calma entre los que allí se encontraban.
A penas llegué a la casa encendí el TV. Raúl, tu hermano lo anunciaba oficialmente, no había discusión, nos habías abandonado, te habías ido hacia alguna parte, a donde van los hombres justos. Entonces caí en cuentas de que ese día que tanto temí, esa hora que no quería que llegara, se había hecho realidad y lloré.
Como huracán al acecho, a intervalo cayeron mis lágrimas durante todo el fin de semana. No dejaba de sentirme culpable y despreciable por ser tan egoísta. La programación especial no me daba tregua, los testimonios de los que como yo sufrían tu pérdida me golpeaban el corazón. Le imploraba a Dios que el tiempo apresurara su paso para poder expresar lo que sentía y rendirte tributo en mi pequeño mundo virtual.
Como castigo divino, ese lunes por el que tanto pedí, no tuve acceso a las redes sociales, solo tuve un diminuto rincón en el IRC de la Universidad de Pinar del Río para pedirte perdón, sé que no fue suficiente por eso una vez más, perdóname.
Salí a tu encuentro, a ese lugar donde se te rendían honores. No tengo palabras para describir lo que sentí cuando vi las flores que estaban a la venta para dedicártelas. Si existe el hada de las flores que me disculpe, pero esas de colores opacos, de pétalos duros, secos y medio marchitas, no eran dignas de ti. Apresuré la marcha, el parque central florecía, florecía como si fuera para ti. Marpacíficos Rojos, blancos y rosados, formaron un tierno y hermoso ramo que puse a los pies de tu imagen, fragante, fresco y bañado del rocío de la mañana, tal y como lo merecías. A lo lejos se escuchaba la voz grabada de Camilo, lo que contribuyó a que me estremeciera y mis lágrimas brotaran una vez más.
Plasmé mi firma en un libro de compromiso, como quien deja una mancha en una sábana blanca. Perdona una vez más, no creo que escribir un garabato en un papel y recibir a cambio tu concepto de Revolución, haga que me sienta más comprometida contigo.
Estoy triste y el corazón me grita que mientras esté en mis manos, no permita que tu lucha haya sido en vano. “Yo soy Fidel” se escuchó a viva voz en la plaza de la Revolución. Maduro, ese amigo que quisiste tanto como a su predecesor, dejó caer sobre nosotros una responsabilidad enorme. Yo que estaba convencida de las batallas que nos esperan, en ese instante entendí que había llegado el momento de actuar y no quedarnos de brazos cruzados ante lo mal hecho, que lo mínimo que podemos hacer es hacer lo que nos toca, hacerlo bien.
Amanece y tus cenizas comienzan el recorrido que una vez hiciste pero en sentido contrario. Un solo pensamiento latía en mi cabeza: “Ahí va Fidel”, mientras se llenaban mis ojos de lágrimas. Una hermosa canción se repite en nuestros medios y descubro que es cierto. Lo que más nos duele a los cubanos es que no nos sentimos seguros sin ti, sin tu mano fuerte para que nos guíe ante las adversidades, sin tu inteligencia capaz de prever y alertar ante posibles amenazas.
Siento que pierdo a un familiar, a un abuelo sabio. Así te vi y te sentí desde pequeña. Me invade la sed de tus palabras, de tus ideas, quisiera tener todos los libros que se han escrito sobre ti, ahora que no te tengo, tengo la necesidad de conocerte a fondo.
Le pido a Dios por ti, porque nos de la sabiduría, la entereza y la dignidad que siempre te caracterizaron, que tu lucha y la sangre derramada no haya sido en vano, que los justos sean siempre los que lleven las riendas de este país y que mantengan el juramento de seguir tus pasos.
Fidel, eres nuestro líder eterno. Las palabras de tu concepto de Revolución son sagradas, vienen a ser como nuestros mandamientos, espero que otros como yo, vean en ellas el camino a seguir. Te fuiste y no estaba preparada para despedirte, no sé cómo decir adiós, aun mi mente me traiciona y me dice que continúas junto a nosotros.
No diré hasta siempre, ni mencionaré una consigna revolucionaria. No creo formar parte de los que repiten una frase como si fueran robots programados. Permíteme, ya que me he tomado la libertad de tutearte durante todo este escrito, sencillamente decirte que PUEDES CONTAR CONMIGO y como le digo a los que me leen en este pedazo de terreno virtual:
Por ahí nos pillamos.







Me he detenido en el tiempo para expresar el dolor que siento por la pérdida física del nuestro Comandante en Jefe FIDEL CASTRO, el ha sido un padre, tío, hermano para los cubanos y el mundo, ha dejado un legado para todos nosotros y lo será siendo para el resto de la eternidad, ahora los que quedamos tenemos que decirnos a nosotros mismo, ¨El hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde ¨ pero él nació con esa sabiduría , quisiera decir lo que para mí significa sus iníciales del nombre.
Fidelidad
Inteligencia
Dedicación
Entrega
Lealtad
Frase célebre que quiero compartir:
¨Es que, cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma
conciencia y dignidad los alienta a todos¨
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMANDANTE.
Hermosas y tiernas palabras, llenas de todo el amor profundo y expresas de tu dolor que muchos compartimos, mis lágrimas también cayeron, caen al leer este artículo, no importa que hayan otros que queden mudos ante estos tristes momentos, por no querer reconocer su obra inmensa y generosa, están ciegos…no, no lo creo, solo cierran los ojos, aclamas perdón…, segura estoy que mucho antes de iniciar su eterno viaje en la historia, ya te había perdonado, solo un hombre como él, que dio todas las oportunidades del mundo a los que la merecían y a otros que no, es incapaz de guardar rencor.
Fidel, así de sencillo siempre se ha pronunciado su nombre por nuestro pueblo, pero con todo el amor y respeto que siempre ha merecido. Desde ese 25 de noviembre en que conocimos la noticia, hemos llorado la tristeza de su pérdida física, nos ha conmovido cada anécdota, cada foto, cada recuerdo de tantos que tuvieron el honor de compartir con él aunque sea unos minutos, pero todos los que lo amamos, de una forma u otra hemos compartido con él cada instante de nuestra revolución, a su memoria, a su entrañable dedicación a los principios políticos y humanos por defender su pueblo y los pueblos del mundo, le rendimos homenaje, no solo con nuestras lágrimas, esas son imposibles de detener, al igual que será imposible de detener el empuje de nuestro proceso revolucionario y de cada cubano honesto por mantener bien alto las banderas que nos legó. HASTA SIEMPRE COMANDANTE… HASTA SIEMPRE FIDEL.
No estuve en un centro nocturno esa noche pero me reuní con unos amigos simplemente a jugar DOTA 2, el sábado a las 6 am cuando regreso a mi casa noto que sucede algo, el dia estaba triste, las nubes grises cubrian el cielo, los rostros de las personas no tenian esa alegría pícara que veo en los amaneceres,algo sucedía y no sabía que así que apresuro mis pasos enciendo el TV y simplemente cuando vi la cara de nuestro comandante ya lo sabía… Me quedé consternado… No te preocupes, hay muchos con situaciones similares.Solo con lo que sientes él sabe cuanto lo querías tú. Lo queremos y adoraremos por siempre y aunque ya no se encuentre en un cuerpo físico está junto a nsotros con su espíritu de libertad. Vive por SIEMPRE…
Gracias, mientras más testimonio veo, más cuenta me doy de que Fidel es Cuba.
«Siento que pierdo a un familiar, a un abuelo sabio. Así te vi y te sentí desde pequeña. Me invade la sed de tus palabras, de tus ideas, quisiera tener todos los libros que se han escrito sobre ti, ahora que no te tengo, tengo la necesidad de conocerte a fondo.»
Nube, me uno a estas palabras, tbn lloré, lloré como nena cuando me enteré, se me hizo un nudo en la garganta y peor cuando fui a la caravana, no grité a viva voz: «Yo soy Fidel», amiga….pq Yo soy Cuba, y es lo que debemos ser una nación unida, ahora más que nunca….es lo que le debemos. y es lo que él siempre quizo, no es hora de lamentos, es hora de actuar….y creo que nada más le hará estar orgulloso (donde quiera que esté) que seguir la obra de la Revolución que costó tanta muerte y tanta sangre….es más triste pensar que los nuevos, los que están por nacer solo le quedará una historia para ser contada….me gustó muchisimo tu entrada….
Gracias, es simplemente lo que siento.
Nube, bella palabras las tuyas, pero te aseguro que no fuiste la única. Aunque esperabamos que en cualquier momento nos anunciaran esa triste noticia, nadie estaba preparado para oirla. En mi caso no estaba en un centro nocturno, estaba en otras actividades placenteras y no me enteré hasta por la mañana cuando revisé el celular y vi varios mensajes que me habían enviado anunciando eso. Enseguida corrí y encendí el televisor y vi que era real la noticia. En ese momento me sentí avergonzado por estar tomando unos traguitos … y otras cosas, cuando realmente debía estar de pie en cualquier lugar para demostrarle al mmundo entero lo que significaba nuestro invencible Comandante en Jefe. Aunque no profese ninguna religión le pido que donde quiera que esté que descance en paz y que nos ilumine eternamente para hacer todos una Cuba mejor.