Crónica de un largo viaje

Ciudad de TrinidadLlegaron las vacaciones y la ciudad de Trinidad, como cada verano, se convirtió en un destino de visita obligatoria (el pueblo de los suegros). Desde pequeña me llamó la atención esa torre que siempre sale en la TV, que no es más que el museo de “Lucha contra bandidos” y esas calles de piedra, que hacen volar la imaginación, transportándote a siglos pasados. Sí Trinidad es hermosa y a pesar de todo eso, cuando pienso en llegar hasta allá, la pereza se apodera de mí, la ruta Caibarién – Trinidad es sin dudas agotadora.

Solo el que ha viajado largas distancias, sin un transporte propio, sabe lo que significa ir dando tumbos, con la única certeza de saber la hora en la que saliste de tu casa y la enorme incertidumbre de no tener idea de la hora de llegada al destino deseado. Aunque ahora que lo pienso, incluso así uno se cansa cuando se trata de más de 100 km de distancia.

Unos días antes de la fecha fijada para partir, me enteré que TRANSMETRO estaba dando viajes directo desde y hacia Trinidad. ¡Oh, mis plegarias fueron escuchadas! Después de tanto tiempo viajando “en botella” para esa zona de Sancti Spirítus, al fin existe un viaje directo. La terminal de TRANSMETRO le confirmó a mi marido (que fea se ve esa palabra, por eso digo pareja) que existía el viaje y que salía a las 4.00 AM. Al conocer el horario de salida me dije WTF!!!! como dicen por ahí, hay que madrugar un montón!!!!! Sí, me gusta dormir la mañana, qué les digo, me gusta dormir a la hora que sea, mientras tenga sueño, si me tiro en la cama ahí mismo quedo al instante.

El día acordado, me puse de pie a las 3.30 AM, ni me lo creo, si mal no recuerdo el día anterior me acosté después de las 11.00 PM. Como se nos hizo algo tarde (no me culpen a mí), caminamos apresurados hacia el parque “La Güira” (ni me pregunten de dónde salió el nombre) desde el cual saldría el ómnibus.

Y nos dieron las 4 y las 5, parafraseando a Joaquín Sabina, la guagua no se veía por todo aquello. Comencé a desesperar, que coste que me esforcé muchísimo para no hacerlo antes, digamos que la paciencia no fue algo que estaba a la venta cuando mi mamá y mi papá me hicieron. Me preguntaba si los de TRANSMETRO nos habrían corrido una máquina, o si el que estaba al teléfono no tenía ni idea de donde estaba parado. Por suerte solo tuvimos que esperar media hora más.

Uff, que alivio, la yutog dijo presente a las 5.34 AM. Cargamos los maletines y nos dirigimos a ese medio de transporte con aire acondicionado, detalle que me hizo pensar “esta es la mía, voy a recuperar el sueño perdido”. El chofer nos dijo que él siempre sale de su casa a eso de las 5.20 AM, entonces me pregunto, fue una máquina o es que el del teléfono estaba… “comiendo mandarinas por ahí”?, cualquiera de las dos opciones tendrían una misma reacción de mi parte, pónganse en mi lugar y sabrán cual fue.

Me llamó la atención el precio del pasaje, 35 MN o CUP por cada uno, yo que pensaba que costaría por lo menos 100 pesos, nada, un viaje estatal creado para aligerar la cantidad de personas en las carreteras, bendecido sea a quien se le ocurrió.

Recorrido Caibarién - TrinidadPara villaclareños y espirituanos, resulta evidente que el viaje por Yaguajay es mucho más corto, para el resto, les sugiero busquen un mapa y sabrán por qué. Esa ruta me gusta mucho, pocos municipios y mucha área verde, además como viajo poco por esa zona, pues siempre descubro algo nuevo y soy fan a desentrañar los paisajes.

Comencé a romper la inercia y me recliné con la esperanza de descansar un poco, aprovechando la oscuridad que poseía el cielo aún. Por increíble que parezca, tuve que esforzarme y aun así no logré pegar un ojo. Creo que mi fisonomía está hecha solo para dormir en una cama o de forma horizontal, hasta en el piso me he dormido con facilidad, o puede que sea la propia inercia o los asientos que no me lo permiten.

Como no me podía dormir, me puse a mirar el cielo y sus constelaciones, a admirar la lentitud con la que los colores del alba aparecen, cómo todo el paisaje va cambiando de color y por supuesto, la salida del sol, hecho que solo es comparable con el ocaso, con la diferencia que el segundo, es mucho más triste. No sé si será porque es el fin de la luz, literalmente, pero da la sensación de que algo termina, sin embargo, el amanecer me llena de energía, de esperanza y bueno, siempre me saca una sonrisa, solo Dios sabe por qué.

Me conozco el recorrido, por eso, al subir las alturas de Yaguajay en la carretera que va hacia Sancti Spíritus, me viré hacia tras para disfrutar del mar, desde ese punto se ve toda o casi toda la costa de ese municipio, sí, amo la geografía, todo lo que Dios ha creado, pero bueno, eso ya lo saben.

Disfrutando de todo lo que estaba al alcance de mi vista, pasamos por la capital provincial de SS. Me hizo volver o aterrizar como se dice, uno de los temas de reggaetón que tenía puesto el chofer, no tengo nada en contra de ese género, pero hay temas que se las traen. Por suerte el que maneja la yutong se dio cuenta de lo que estaba poniendo y la quitó rápido.

Al parecer estuve mucho tiempo en las nubes o la altura del sol no me permitió soñar más despierta, el brillo de la luz me molestaba, así que corrí la cortina y cerré los ojos, no para dormir, sabía que no lo lograría, sino para descansar un poquito aunque sea.

La cercanía del enorme río “Agabama”, cuyo puente siempre ha llamado mi atención por su gran longitud, (cuando digo longitud, es porque cuando pasas por él, da la impresión de que no se va a acabar nunca) me hizo deslizar la cortina, es una coincidencia divina que el río cruce por debajo mientras a lo lejos se ve ya, la cordillera Guamuaya, donde está mi paraíso, ese lugar que un día visité y al que siempre he querido regresar, “Topes de Collantes”.

Topes de CollantesTopes de CollantesTopes de Collantes

 

 

 

 

 

 

 

Sí, sin dudas lo mejor de este recorrido son sus paisajes, los caprichos geográficos, esos que no me perdí, el famoso “Valle de los ingenios” que es lo último que se ve antes de llegar a Trinidad, ciudad que yace al pie de las montañas y que estratégicamente está algo lejos del mar.

Llegamos a las 9.05 AM. Por primera vez en mucho tiempo pude disfrutar de un viaje tan largo como ese, sin la preocupación que traen consigo las escalas. A pesar del cansancio, porque viajar siempre cansa, sentí que este paseo en yutong había sido diferente, no solo por el confort, sino porque fue inspirador y pude disfrutar de cosas que, como el amanecer, hacía mucho tiempo no disfrutaba.

Por ahí nos pillamos.

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Comments

  1. Me encantan los viajes por carretera, los kilómetros y kilómetros de paisaje, animales, gente aquí y allá. Me gusta mucho observar a través de la ventanilla y, como dices, ir descubriendo cosas que, para algunos pueden ser cotidianas, pero al viajero le resultan bien interesantes. Recuerdo las dos veces que he ido a Varadero, ver el amanecer fue algo espectacular, por casa tengo unas fotos del sol hecho una bola roja imponiéndose a la oscuridad, luego reflejándose sobre el mar. Es algo tan hermoso que puedes verlo mil veces y siempre quedarás extasiada.
    Ahora, dormir… siempre duermo en los viajes, duermo en cualquier lugar, en cualquier posición, duermo hasta en el P atestado de gente jajajaj ese es uno de mis mayores placeres, así que aun con el frío de la Yutong he dormido en pleno viaje.
    Espero poder visitar algún día lugares tan hermosos como esos, las fotos están espectaculares realmente.
    Sigue compartiéndonos tus experiencias Nube, es bueno leerte 😉

    • Gracias mimi, personas como tu me motivan a seguir escribiendo, está de más decirte que me encantó tu comentario y que es muy bueno saber que hay alguien por ahi que espera mis escritos. Como siempre digo:
      Por ahi nos pillamos

  2. Yo particularmente detesto los viajes (incluso en avión) si hubiese la forma buscaría la manera de traer los lugares a donde estoy yo (creo que soy más perezoso que tú) pero luego de ver las fotos de tal paraíso que no creí existieran lugares tan bonitos todavía, a cualquiera le dan ganas de viajar, solo que cuando lo haga será en un transporte o personal o alquilado.
    Mi esposa es de pinar y cada vez que debo viajar de la habana a pinar del río (un viaje de 148 km y de 2:45 horas de viaje como mínimo) uffff ….

    ¿Por qué no acaban de inventar la tele transportación?

    Nada de eso, mejor espero a leer tu blog y viajo con la imaginación.

  3. Valla, increíble viaje.. suena muy interesante.
    Me alegra mucho que te guste algo de mi provincia. Como siempre digo, es una de las ciudades más lindas de todo el país.. al menos de las que conozco, que no son pocas.
    Saludos y sigue con este lindo trabajo que haces; a muchos nos gusta. 🙂

    • Sí ami, es interesante cuando se hace así, directo con aire acondicionado, cuando es en «botella», no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo jajaja

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