Lo que se oculta en la oscuridad

bobesponjaEran aproximadamente las 9: 00 PM, la noche se caracterizaba por ser de esas en las que ni las estrellas hacen la menor diferencia, la Luna no tenía intenciones de aparecer, por lo que la visibilidad, era casi nula.

Estaba en aquellos años en los que transitaba por los pasillos de la Universidad Central, como una estudiante más. Día de domingo, fecha marcada para regresar hacia las instalaciones estudiantiles universitarias.

El ómnibus que provenía de Trinidad, nos dejó a mi novio y a mí, en una especie de entronque en la carretera de Placetas, que acortaría nuestra ruta hacia la carretera de Camajuaní, lugar donde está enclavada la Universidad Central en su km 7.

Luego de ajustarnos las mochilas, emprendimos la marcha a través de esa callejuela llena de baches, que a esa hora, parecía una “boca de lobo”. Conversábamos sobre lo que haríamos al llegar, de lo que nos esperaba esa semana en la docencia y sobre todo, de la oscuridad que había.

Como todo niño que se respete, siempre tuve miedo a la oscuridad. Por esa parte creo que no crecí y a pesar de no demostrar mucho, puesto que he aprendido que los miedos hay que enfrentarlos, iba temerosa de que alguna araña “pelúa” u otro bicho de esa índole se me atravesara en el camino.

Para que se tenga una idea del panorama, a cada lado de la carretera solo había yerba y alguna que otra casa de campesinos, que a esa hora, ya estaban durmiendo, no sé por qué si ya el televisor hace rato que llegó a todas las familias del país, pero bueno, eso también contribuyó a la escasez de luz en el camino.

Casi ni nos veíamos las manos, así que caminábamos a tientas, sosteniéndonos uno al otro en caso de que perdiéramos el equilibrio (recuerden los baches o huecos). Entonces cuando menos lo esperábamos, ahí a nuestros pies, ladridos estruendosos y amenazantes se hicieron escuchar.

No sé si me tiré sobre mi novio para despegar los pies del piso, o si me hice para tras de un salto, el shock me impide recordar con exactitud lo que hice, lo que sí sé es que mi novio se asustó tanto o más que yo, dejó escapar un grito de espanto de esos de película, al verlo gritar grité más yo, pensé que el perro (porque era un perro) lo había mordido.

Sí, ahí en medio de la carretera estaba durmiendo un perro negro, que en medio de aquella oscuridad no se veía. Al parecer el can, no notó nuestra presencia hasta que estuvimos a punto de pisarlo, se asustó y comenzó a ladrar como loco.

Llegamos a la universidad muertos de risa y todavía temblorosos producto de la adrenalina que liberamos en un instante y sin saber a ciencia cierta quien se asustó más, si mi novio, el perro o yo.

Por ahí nos pillamos.

Share

Comments

  1. jajajaaaaa…realmente fue un triple susto…me estoy riendo, y no sabes cuanto, pensando en el grito de horror…jajajaa, no el tuyo, si no el de tu pareja…jajaaaa y que me disculpe por ello jajjajajaa, me suena a un … ¡¡¡¡AHAHAHAHAAAAAAAAAAAAH!!!! con el tono característico de hombre, que en ese momento en lugar de protección te impregnó más pavor… jajajaa un beso.

  2. jajajaajajaaj Ay Nube, te sacas cada cuento jajaajajaaj Coincido con Krmn, lo mejor es el grito de horror de tu novio jajaajaajaja. Mira, a mi me pasa eso y me muero ahí mismo, una de las cosas que más me asustan es un perro ladrándome, y si encima está todo oscuro imaginate tu, para el cardiovascular directo jaajajaajaj
    Muy buena historia, muy divertida. 😉

  3. Que buenas historias.. jaja, esta amiga sí tiene para contarle a sus hijos en un futuro.
    Creo que no deberías de qué temer, al fin y al cabo ibas con tu novio… y los espirituanos somos valientes!! jajajajaa
    Es agradable leer estas anéctotas!!
    ah, te dejo una frase un poco cierta:
    ´´No le tememos a la oscuridad; sino a lo que ocurre en ella´´
    Kiss

    • jajaj gracias, y tienes mucha razón, a lo oscuro en sí no, sino a las cosas que pueden ocurrir, he escuchado tantos cuentos de caminos que han marcado desde mi niñéz hasta la actualidad jaja gracias por comentar

      • Son solo cuentos amiga… simplemente en la oscuridad debes caminar manteniendo tu mente ocupada en otras cosas que no te hagan sentir temor.
        No tienes que agradecer, al contrario, soy yo quien agradece por tus pos tan agradables
        🙂

  4. JAJAJAJ cuidado con el perro, el problema es que no sabes lo que te estaba diciendo el perro, el decia – Pq no se van pa una habitacion o algo y me dejan dormir trankilo grrrrrrrr- eso es lo que te decia el perro lo que pasa es que tu no hablas canino jajaja

Speak Your Mind

*

Share