Villa Clara descansaba tranquila, mirando el recorrido de Matthew y su futura trayectoria. Los que nacimos y vivimos en esta zona del centro del país, estábamos al tanto de todo lo que ocurría con este fenómeno natural, pues estamos acostumbrados a ser azotados por eventos de este tipo, incluso de semejante magnitud. Sin embargo todo cambió cuando el anticiclón del Atlántico extendió una cuña al norte de nuestro país y los modelos de pronósticos daban indicio de que Matthew marcharía hacia el Noroeste muy cercano de nuestras cosas.
Mi Caibarién se vio en fase de altera y un huracán de personas se dispuso a salvaguardar a aquellas que vivían cerca del litoral, teniendo en cuenta que nuestro municipio es proclive a las inundaciones ya que la mayoría de su geografía, se caracteriza por tener zonas bajas.
La adrenalina se sentía en el ambiente, por los pasillos se especulaba, Matthew nos tenía inquietos, a los caibarienenses nos espantó la idea de que, ese que tenía la misión de acabar con el extremo más oriental de nuestro país, siguiera los mismos pasos del que por allá por 1985 hiciera noticia de esta tierra de pescadores.
Kate, surgió el 15 de noviembre al Este de las Bahamas como una depresión tropical que se fortaleció rápidamente, convirtiéndose en poco tiempo en un huracán categoría 2, el cual fue impulsado por un anticiclón hacia Caibarién. Han pasado 21 años y aún en el pueblo lo recuerda, porque a pesar de no ser tan intenso, la fuerza de las olas y la sobreelevación del nivel del mar hicieron que el agua llegara a la altura de un segundo piso y que grandes barcos del puerto fueran a dar varias cuadras ciudad adentro, muchas casas fueron devastadas, sí fue desastroso. El líder de nuestra revolución hizo acto de presencia para evaluar los daños y dijo “Caibarién necesita un malecón”.
Entonces, llega Matthew par décadas después, caminando poco a poco acercándose a Maisí, el famoso anticiclón se extiende al Norte de la trayectoria que estaba prevista, lo que le impide seguir con rumbo Norte, Caibarién se estremece, ya los anticiclones nos habían jugado malas pasadas, solo que esta vez se trataba de un huracán mucho más intenso, aun con el malecón construido, no iba a ser suficiente para detener la furia del mar. Las personas en las calles se preocupaban, el horror de ser azotados por este fenómeno los atormentaba. No quedo yo excluida, esa fue la razón por la cual escribí “No confío en esa trayectoria”.
En muy poco tiempo todo el litoral fue evacuado, la percepción del riesgo en cuanto a penetraciones del mar está bien presente en este pedacito de tierra, donde las inundaciones costeras se producen varias veces en una misma temporada, la mayoría de las veces muy ligeras. Me preocupaba y me preocupa, la noción del peligro en cuanto a los fuertes vientos, por eso escribí “Consejos rápidos para enfrentar un potente huracán”, muy pocos cubanos sabemos lo que es capaz de ocasionar un categoría 5, los huracanes de esa magnitud hace casi un siglo que no tocan tierra poblada cubana.
Me solidarizo con los baracoenses y con aquellos que estuvieron castigados por más de 10 horas por vientos de más de 200 km/h. Ellos sí saben, porque lo vivieron, las consecuencias de estos hermosos pero devastadores fenómenos naturales cuando se les conoce en toda su magnitud. Ante estos eventos, solo Dios nos protege, una casa de mampostería no es segura, las imágenes lo demostraron, Bracaoa se puede decir que ya no existe, edificios fueron destrozados completamente, las calles intransitables, cables del tendido eléctrico en el suelo y las personas en las calles!!!! Y todavía decimos por la televisión que la percepción del riesgo es alta!!!
Gracias a Dios, ese centro de altas presiones y la vaguada le dejaron el camino libre y aunque ya no tan al Norte, sino al Noroeste, Matthew se alejó de Cuba. Mi Caibarién respira tranquilo, espera las lluvias que debe dejar tras de sí este huracán y agradece a Dios que Matthew no quisiera seguir a Kate.
Por ahí nos pillamos.
DP: en cuanto tenga las imágenes del Kate se las muestro.







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