Tuvieron que pasar unos cuantos años para que mi imaginación tratara de sacar de lo etéreo a ese ser que me ha acompañado desde que tengo uso de razón y que me ha inspirado en unas cuantas aristas. Quizás fue que alguna persona curiosa quiso saber de ella y no tuve otra elección que ponerme a registrar en los confines del baúl de mis creaciones. Confieso que tengo que agradecerle a la curiosidad ajena, pues gracias a ella, me sentí obligada a reencontrarme con quien me acompaña desde la infancia y que nunca me había detenido a detallar.
Mi musa es traviesa, quizás algo diferente al resto de las de su clase, diminuta como un hada delicada, de alas transparentes con dibujos brillantes, su pelo cae en ondas leves sobre sus hombros y le cubre parte de su espalda cuando el viento no juega con él. Sus vestiduras son frescas, creo que, a diferencia de mí, no tiene problemas con los cambios bruscos de temperatura y se adapta perfectamente a cualquier clima. Lleva los pies descalzos, supongo que porque nunca pisa el suelo, pues cuando no está revoloteando, se sienta de piernas cruzadas sobre mi hombro derecho, aunque para mortificarme a veces camina por sobre mi escritorio, dando saltitos a cada rato para llamar mi atención.
Yo he crecido, he madurado, sin embargo el motivo de mi inspiración, no parece ser afectado por el decursar del tiempo. A pesar de la relación tan íntima que tenemos, nunca hemos caído en los formalismos, me declaro culpable al no saber su nombre, ella no lo ha dicho y yo respeto su intimidad, no le he preguntado tampoco, puede porque en el fondo ambas adoramos el misterio y lo desconocido y tenemos claro que hay cosas que carecen de importancia cuando una amistad es verdadera.
Así que, a lo mejor ella sabe mi nombre, incluso puede conocer mis más ocultos secretos, sin embargo nunca habla de ellos, yo solo sé que me alienta, que a veces llega en los momentos en que menos lo espero, que aunque no haya tomado café, se encarga de mantenerme despierta gran parte de la noche y muchas veces me lleva de la mano y corriendo, tratando por todos los medios que conoce de que satisfaga sus caprichos.
Mi musa a pesar de ser bastante pequeña, tiene la capacidad de inspirarme como nadie, no le interesa si es mediante la pintura, el baile, la escritura, la cocina, el sexo… ella se encarga de que logre exteriorizar los sentimientos que se me acumulan a veces en demasía dentro de mi pecho y las ideas y pensamientos que me golpean la cabeza. Desde que descubrí que su fuerte era el arte de escribir, cada día espero por su llegada, pues ella sabe soplarme al oído las palabras correctas, conoce el algoritmo perfecto para hacer concatenar pensamiento con redacción.
Por eso no me interesa su nombre, ni donde vive, ni a dónde va cuando no está conmigo, lo único que realmente importa es que siempre regrese, aunque me desvele, corra y salte por mi escritorio, me de voces al oído y no me deje pensar en otra cosa que tratar de complacerla.
Ahora me sonríe, sentada descuidadamente sobre el borde superior de mi monitor me dice que ya es suficiente, que no es necesario que hable tanto de su persona, que vino a este mundo solo para inspirar almas sensibles como la mía y que sencillamente hace su trabajo con mucho placer. Sí, descubro que mi musilla también es modesta y para complacerla una vez más, por hoy dejaré de escribir, sobre quien, como ya les comenté, me ha acompañado durante toda mi vida.
Por ahí nos pillamos.







Hola nube, dale mis gracias a esa musa, que susurra a tus oidos esas palabras tan bellas que nos hacen navegar en tu fértil imaginación y nos embriaga de su perfume, aunque nunca lo hayamos inhalado, por lograr que nos entregues una brisa fresca en el calor de los días, realmente es maravillosa. Un beso.
Creo que mi musa vino asesorada por otra superior de todos modos las gracias serán dadas, gracias por tan bello comentario para con ella
Un día de estos tenemos que reunir tu musa con mis demonios (no todo son ceros y unos por acá)… a lo mejor se llevan bien a pesar de que «trabajen de forma distinta». Cuando lo hagas ni me lo digas, demasiados «espíritus» reunidos harían sacudir mi balance entre 0 y 1. Así que por hoy (y luego de dicho lo que dije) hago mi respectivo:
sudo invoke-rc.d Mi-Cabeza restart… Y me regreso a mi lugarcito.
Todo no son 0 y 1, eso lo aprendí desde el primer año de mi carrera, confieso que este comentario me dejó (… procesando?) 😉
¿Demasiado NERD el comentario con el pseudo comando de Linux? en mi interior algo me decia que iba a causar ese efecto.
la parte nerd la entendi perfectamente y la otra también, solo no me lo esperaba
¿Que otra parte hablas? a mis ojos solo se lee un comentario NERD/GEEK con un guiño a Linux (y quizas un poco de mitología) de ahi para allá… ¿que es lo que no esperabas?
la mezcla de todas esas cosas en tu comentario jajajja
precioso escrito…me ha encantado la historia, tiene un verdadero significado entre lineas q me dejo pensando en mi…por eso le doy las gracias a tu musa para q te siga animando y acompañando y nos regales estas bellas historias