Orgullosamente «cangrejera»

cangrejoCada amanecer, cuando ya despuntan los primeros rayos del sol, salgo a la calle, en la cotidianidad del día a día. A pesar de que, siempre cruzo las mismas calles, veo en las paradas de las Yutongs los mismos rostros que se dirigen hacía los cayos a trabajar, de que saludo a las mismas personas con las que me tropiezo en mi andar matutino, a pesar de todo eso, termino por encontrar pequeños detalles que matan sin piedad, lo que pudiera ser un despertar bastante rutinario.

Al caminar por el mismo sendero, escuchando la música que me gusta, descubro que no son siempre las mismas nubes las que adornan mi pedazo de cielo, que no sopla la misma brisa del día anterior y que por supuesto, las hojas de los árboles, no bailan de la misma manera. Tampoco los colores son los mismos, el cielo no viste el mismo azul, incluso a veces es medio liláceo, y se torna precioso cuando los primeros rayos del sol le van imprimiendo un amarillo tenue.

Ando por la circunvalación, volando junto con mis pensamientos y sin darme cuenta, aparece frente a mí el inmenso cangrejo que erige en la entrada de mi pequeño pueblo. Ese, al que le veo la cara cada 24 horas, cerca del que me dispongo a diario a esperar un transporte que me lleve hacia el centro de la ciudad.

cayosObservo el ir y venir de la gente, los que llegan desde otras localidades y los que se van hacia la cabecera provincial y sonrío. Mi sonrisa sería un gesto cualquiera, si no viniera acompañado de un cerrar y abrir de ojos, que terminan en un suspiro. No es un gesto cualquiera, supongo que me siento bendecida y descubro, que a pesar de todo, amo la tierra en la que nací.

“La Villa Blanca”, así le dicen por aquí a Caibarién, un pueblecito pesquero, que con el desarrollo del turismo, ya no es tan pequeño como lo era antes. Puede que sea por la idiosincrasia de los que nacimos y hemos crecido en esta tierra de cangrejos y pescadores, pero no he conocido a ninguno que no se sienta orgulloso de este rincón, en el que se puede percibir el delicioso olor del mar. Es que motivos suficientes tenemos para amar lo que hacemos, lo que tenemos, como somos.

Mi municipio, no es perfecto, hay muchas cosas que nos gustaría cambiar, y por qué no decirlo, mejorar también. El cursar del tiempo, ha hecho mella en muchas construcciones de antaño, las que dieron sin lugar a duda una singular belleza a este pueblo, cuando estaba en sus tiempos de mayor resplandor. Eso, es lo que más nos duele, lo que más le preocupa a los caibarienenses, a nosotros que amamos cada centímetro de este lugar.

melaconGracias al proyecto de “Desarrollo Local”, impulsado gracias a las ganancias que aporta el turismo de nuestra cayería norte, poco a poco se han ido recuperando espacios y locales que se habían perdido.

Hoy podemos disfrutar de un precioso malecón, con el cual nos sentimos muy identificados y a donde van a parar un sinnúmero de personas por un motivo u otro, la verdad la vista al mar, la brisa golpeando en la cara, no tiene comparación. Sin lugar a dudas Caibarién necesitaba un malecón, así lo dijo Fidel, cuando el huracán Kate, arremetió con fuerza en nuestra localidad y la furia de las olas impulsó barcos varias cuadras tierra dentro.

Puede que el malecón fuese hecho con ese fin, con la idea de protegernos de la ira de Poseidón (según la mitología griega), sin embargo hoy por hoy, todos sentimos esa obra constructiva como algo más que una barrera protectora de nuestros hogares.

Así como con el malecón, se pudo rescatar el parque “La libertad” y otras construcciones que estaban enclavadas en el centro de la ciudad y que ya estaban en muy mal estado. Eso el pueblo lo agradece, aunque aún quedan muchas insatisfacciones. Lo que sí no perdonamos los que nacimos aquí, es que se nos suspenda una fiesta.

parrandasSí, es difícil encontrar a alguien que sea más fiestero que un caibarienense, durante todo el año hacemos varias fiestas populares, el primero de mayo, que por cierto ya está cerca, se convierte en un carnaval, los que trabajan, los que estudian, en fin, el pueblo entero sale a la calle a disfrutar de las opciones recreativas y la comida, porque el día del trabajador es una fiesta aquí y bueno, hay que celebrar.

Las actividades por el inicio del verano, terminan de la misma manera, en fiesta y todos esperamos la llegada de algún grupo musical de renombre nacional, para que se haga oficial a apertura de la temporada veraniega, no esperamos menos, porque a eso nos tienen acostumbrados, tan mal acostumbrados que si al final del verano, cuando son los carnavales, el último fin de semana del mes de agosto, esos días en los que se celebra “El caibarienense ausente”, si no toca un buen grupo musical, la fiesta pudo estar muy buena, pero todos pensarán lo contrario.

Y la semana de la cultura? Son siete días del mes de octubre. Siete días destinados a la celebración de la fundación de la ciudad y bueno, casualmente coinciden con el día de la cultura nacional. Si en el verano exigimos nuestros derechos, qué creen que esperemos que suceda durante una semana de la cultura? No crean que es mucho, música, comida y bebida, que la pachanga, la pone el pueblo.

Repasando todo un año llego al mes de diciembre, un mes complicado en fechas porque quiso el destino que fuera así, el día de las FAR, la jornada del educador, los días de ciertos Orichas, que muchos no, pero otros sí lo celebran y de qué manera!!

fuegosEl 17 de diciembre se ha convertido en un día para celebrar en grande aquí. Se cumple un aniversario más del inicio del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y mi pueblecito costero, ha sido víctima de la injusta separación de la mayoría de su gente, que por un motivo u otro fueron a dar a la otra orilla, y que, a pesar de lo que piense cada cual, todos tenemos derecho a compartir y estar con nuestra familia, a verla, a comunicarnos, en fin estar juntos.

La cúspide de nuestras actividades, sin duda alguna son “Las Parrandas”. Las parrandas son fiestas populares que heredamos de nuestro municipio vecino Remedios, y que ya la sentimos como nuestra. Cada año, lomeros y marineros montan una batalla de iniciativas para demostrar que su barrio es el mejor, algunos se lo toman muy en serio y defienden sus colores con mucha pasión, los de “La loma” visten de azul y los de “La marina” lo hacen de rojo.

Los no tan apasionados, visten como les venga en ganas y bueno, solo se dedican a disfrutar de las congas, de los hermosos trabajos de plazas, las carrozas y los fuegos artificiales.

Particularmente, de todo lo que se puede disfrutar de una parranda, lo que más me gusta son los fuegos artificiales, el cielo se ilumina, adornándose de disímiles colores, y cuando encienden los llamados “tableros”, es un estruendo tal, que a un amigo mío que nos visitó en una parranda pasada, le sacó esta frase: “ustedes están locos, son unos pirómanos!”.

parrandas2Me sonreí llena de satisfacción, de orgullo, porque entendí que no en muchos lugares, sucedía lo que las parrandas de la zona central de Cuba, las que fueron declaradas en el 2013 “Patrimonio de la Cultura Nacional”.

Y es que los caibarienenses somos así, gente sencilla, hospitalaria, que le gusta compartir y sobre todas las cosas, muy jocosa, que quiere lo suyo, su tierra, sus tradiciones y que se enfurece como nadie, cuando algo o alguien, daña eso que tanto ama.

Todavía me pregunto cómo pueden existir personas que no le tienen amor a la tierra que los vio nacer, entonces pienso en la frase de José Martí, cuando se refiere al amor a la patria y no puedo entender que alguien, no sienta ni padezca por ese lugarcito en el que le tocó vivir, créanme, hay unos cuantos.

No me considero más patriota que nadie, pero sí, si amo y me identifico con mi Caibarién, con mi provincia villaclareña y llevo con orgullo sangre cubana a donde quiera que vaya, porque nací aquí, en esta isla que baña el mar Caribe.

Como ven, soy una caibarienense más que vive y respira los aires de este pequeño pueblo, esa que cada día, recorre las avenidas de ese lugar en que nació y creció, y que a pesar de la cotidianidad y de las cosas que carece, se siente orgullosamente cangrejera.

Por ahí nos pillamos.

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Comments

  1. Oh caibarien ,mi pueblo pesquero lindo caibarien, con tu playa tus bellas mujeres… pues si es hermoso son pocas las veces en que uno siente tanto orgullo como cuando dice yo soy caibarienense…

  2. Es un sentimiento que venimos creando, y ya cuando en el pre, nos encontramos con estudiantes de otros municipios, comienza la batalla por defender lo de uno, por lo menos yo, lo hacía a capa y espada.

  3. Eso no se vale, ahora tengo ganas de ir a visitarlo, ganas de conocer tu tierra, rayos, mala persona, veré cuanto puedo reunir y si me alcanza para darle aunque sea una probadita a tu malecón 😀

  4. Holaaaa… me disculpo ante todo por no llegar por aquí en varios días, estuve atrapada en otras actividades que me lo impidió, !!!pero que alegría llegar después de una ausencia y encontrarse con un artículo así!!!, sobre nuestro terruño, cotidiano para algunos, que solo ven lo criticable y maravilloso para otros (me incluyo en este último), los que amamos a Caibarién y pueden tener la oportunidad de leer lo que escribiste, estaran satisfechos de lo que hablas, porque solo el que lo siente se puede identificar con ello de manera total, reitero que me alegra infinitamente el tema abordado y la forma magistral con que lo reflejas, créeme que ha sido una tentación para mí la idea de hacerlo llegar a nuestra emisora y hasta el tele centro local, una vez más felicidades por esa maestría que pones en las descripciones…un beso.

    • jajajaja vamos que no es para tanto, creo que se me quedó corto, me hubiera gustado hablar de otras tantas cosas que nos distinguen y que, por problemas de tiempo y por supuesto para no hacerlo tan extenso, no lo hice. Gracias por tan lindo comentario, todavía me falta mucho para ser Master en el arte de escribir.
      Un beso

  5. Lo dije en serio, amplía el artículo con calma, fuera de esta página, y envíamelo, yo se que a nuestros periodistas le deben gustar, es algo que te puede abrir otro camino y en cuanto a que falta mucho camino por andar, claro que es cierto, pero los pasos que estás dando no van mal encaminados.

  6. Que bueno que defiendes tu terruño, a mi casi me da vergüenza decir que soy de un lugar que yo mismo bauticé como Fango al Pecho, pero siendo sincero te comento que extraño cuando era pequeño y andaba por los montes, así que tu debes tener el doble de las añoranzas puesto que tu sitio es más paradisíaco.

  7. No se me habia dado la oportunidad de leer este articulo, y doy gracias a Nube por permitir leerlo, pues naci en Villa Clara y no he tenido la satisfaccion de visitar este bello pueblo aun, me encanta toda esta historia de las fiestas y celebraciones, las costumbres de las personas de ese lugar… Sinceramente me gustaria pasar por ahi y poder disfrutar de todo eso igual… Gracias Nube, bello articulo, me gusto mucho.. besos

  8. acibalasienzia says:

    No te equivocaste al recomendarme el artículo, sabías que me iba a gustar y me gustó, ahora conozco un poco mas de ti, y siendo 100% sincero no tenía ni idea de lo atractivo que podía ser tu pueblo… esta muy agradable como repasas cada detalle, intenté imaginarlo como quien lo ha vivido, pero sería imposible jaajaja tengo que embullarme y pasar por el cangrejo jajaajajaja saludos de un orgullosamente Tabaquero o bobo como nos llaman por ahí

    • No sabía que te iba a gustar, sino que le gustó a la mayoría de los que lo leyeron, por eso te lo recomendé, me alegro que te haya gustado también y que estés orgulloso de que te digan «bobo peste a cabo» gggg
      Gracias por comentar. Besis

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