Yo que pensaba que este mes lo iba a dedicar a la celebración del primer aniversario de la creación de este mundo que he creado para mis sentimientos, me he dado cuenta que me resultará imposible. Muchos acontecimientos están diciendo presente: la final de la Serie Nacional de Béisbol, las parrandas de Remedios, las propias parrandas de mi Caibarién; pero lo que me provocó escribir y salirme del tema que tenía planificado para este enero, fue nada más y nada menos que la noticia publicada ayer en la tarde: Estados Unidos, eliminó la política “Pies secos, pies mojados”.
No sé ustedes, por lo menos yo, escuché la noticia con atención cuantas veces la transmitieron en televisión, gracias a la revista “Buenos días” pude entender algo mejor de lo que se trataba, pues, todas esas leyes y políticas fueron impuestas en su mayoría cuando yo era pequeña y no entendía casi nada de lo que estaba sucediendo en aquel entonces.
No les miento, no sé si alegrarme o preocuparme. Si bien es cierto que muchos cubanos dejarán de poner su vida en peligro tratando de ir a otras orillas, otros tantos que ya llevan años viviendo en los Estados Unidos, serán deportados a nuestro país. ¿Qué será de esas personas? ¿Acaso se acogerán fielmente a la ley? No debe ser fácil llevar más de 20 años viviendo en un país y que de pronto te digan, dale recoge que te vas. Creo que a unos cuantos, conociendo a los cubanos, los van a tener que ir a buscar al monte o mejor dicho a las “Rocosas”.
Dice el acuerdo que podrán emigrar ordenadamente 20 mil cubanos al año, la verdad me reí, ¿acaso la “Ley de ajuste cubano” no sigue vigente? ¿Esa que dice que si eres un posible emigrante, no te darán la visa? Sí, estoy confundida, por lo menos ya se acabó el estilo “balsero” y muchas madres podrán dormir tranquilas. Sin embargo, eso no quita que sigan las negativas por parte de la embajada estadounidense para ingresar a ese país.
Considero que hay que esperar también a ver cómo se comporta la situación después que Trump asuma el mandato, quien asegura desmantelar todo lo que había hecho Obama en sus 8 años frente a la Casa Blanca. Lo que me pone a pensar cuáles serían los motivos de Barack, para que ahora, cuando está a un poco más de 7 días de salir del poder, decidiera tomar esa medida.
Nada, felicidades para los que pueden celebrar, yo por ahora no espero nada bueno con esta medida, es cierto que dejaremos de perder vidas humanas en el mar y las fronteras pero… ¿Qué será mejor, tener los pies secos o mojados?
Por ahí nos pillamos.






Ante todo deseo aclarar que no existe ni existió jamás una ley llamada «Ley Pies Secos – Pies mojados», lo correcto sería decir que eso fue solo una «política» que se tomó a partir de año 1995 respecto de una ley que existe desde el 2 de noviembre de 1966, la cual sigue vigente. Lo único que se retiró fue la política de darle privilegios a los cubanos que lograran poner pie en tierra firme de los Estados Unidos de América y no estuvieran dentro del agua todavía.
No creo, bajo ningún concepto que se vayan a dejar de perder vidas, la política de pies secos pies mojados es cierto que incitó mucho más a los cubanos a arrojarse al mar en busca de los «privilegios» que en ella se le prometían a los cubanos que lograran pisar suelo norteamericano, pero la verdad es que desde décadas antes de ello ya había balseros, y si antes los hubo, hoy los hay, mañana los habrá, solo que quizá en menor cuantía, pero cuando ya no se recuerde dicha política seguirá habiendo balseros.
La parte positiva: Disminuirá la cantidad de vidas perdidas (jamás llegará a cero)
La parte negativa: Todo aquel que se aventure además de correr el riesgo de perder su vida, tendrá la incertidumbre de ser deportado y regresará a Cuba sin nada (puesto que casi siempre se deshacen de todo para poder aventurarse)